10 de noviembre de 2010







Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios, que beso en mis sueños, puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemiga, tu todo, tu esclava, tu fiebre, tu dueña.
Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesina..
O tal vez esa sombra, que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.
Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor que me falta valor para atarte a mi cama, puedo ponerme digna y decir 'toma mi dirección cuando te hartes de amores
baratos de un rato, me llamas'.
Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu 'ven', tu manta y tu frío,
tu resaca, tu lunes, tu hastío.
O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento y te deja abrazado a una duda,
en mitad de la calle y desnudo.
Y si quieres también puedo ser tu abogada y tu juez, tu miedo y tu fe, tu noche y tu día. Tu rencor, tu por qué, tu agonía.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra, a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

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